Imagen en reemplazo de flash

miércoles, 7 de abril de 2010

Océanos, así se titula esta superproducción de más de 50 millones de euros de presupuesto. El documental más caro y ambicioso de la historia del cine. Se trata de un viaje por el territorio menos explorado por el ser humano: el mar. Con una escenografía apabullante: el fondo de los océanos poblado por criaturas a veces simpáticas y otras crueles. Un espacio para la caza, para el amor, para la supervivencia. La inmensidad de un universo que dos cineastas han explorado durante más de 8 años de preparativos.
Doce años de rodaje para una aventura oceánica.

Jacques Perrin y Jacques Cluzaud son los directores de esta película que ha tardado más de cuatro años en rodarse en cerca de 40 localizaciones de todo el mundo. Ambos han utilizado unas pioneras técnicas de grabación que permiten rodar a los animales a su velocidad natural. Bajo el mar, el hombre es incapaz de desplazarse a la misma velocidad que en la tierra.
Océanos
se estrena
el 23 de abril.

Espacio para educadores www.verticecine.com/oceanos/didactico.html.

http://www.oceanoslapelicula.com/

TRAILER

lunes, 5 de abril de 2010

Fibonacci números y naturaleza

Cómo se presentan los números de Fibonacci en la naturaleza.
En muchos ejemplos de naturaleza, nos encontramos con los números de Fibonacci. Uno de ellos es la forma en que se ordenan las semillas en el girasol de la fotografía. Si cuentas bien los espirales que se forman hacia la derecha y hacia la izquierda, verás que hay 34 curvas en un sentido y 21 en el otro: ambos son números consecutivos de la sucesión de Fibonacci.
También podremos observar los números de Fibonacci en el estudio de poblaciones idealizadas de conejos (el ejemplo inicial que usó Fibonacci), vacas y abejas; en el número de espirales que forman los granos de frutos como las piñas de pino; en el ordenamiento de las hojas en una rama.


La razón por la que los números de Fibonacci pueden encontrarse en tantos ejemplos de la naturaleza, se relaciona estrechamente con el nexo que existe entre esta sucesión y el número áureo.
Las ramas y las hojas de las
plantas se distribuyen buscando siempre recibir el máximo de luz para
cada una de ellas. Por eso ninguna hoja nace justo en la vertical de la anterior.
La distribución de las hojas alrededor del tallo de las plantas se produce
siguiendo secuencias basadas exclusivamente en estos números.
El número de espirales en numerosas flores y frutos también se
ajusta a parejas consecutivas de términos de esta sucesión: los
girasoles tienen 55 espirales en un sentido y 89 en el otro, o bien 89 y 144.
Las margaritas presentan las semillas en forma de 21 y 34 espirales.
Y cualquier variedad de piña presenta siempre un número de espirales
que coincide con dos términos de la sucesión de los conejos de
Fibonacci, 8 y 13; o 5 y 8.Parece que el mundo vegetal tenga programado en sus códigos genéticos
del crecimiento los términos de la sucesión de Fibonacci.
Fibonacci sin pretenderlo había hallado la llave del crecimiento en
la Naturaleza.


“Los botánicos han demostrado que las plantas crecen a partir de un pequeño grupo de células situado en la punta de cada sección que crece: ramas, brotes, pétalos y otras. Este grupo se llama meristema. Las células crecen y se ordenan en espiral: cada una se "dirige" a una dirección manteniendo un cierto ángulo en relación al punto central. Lo asombroso es que un solo ángulo puede producir el diseño de organización óptimo, sin que importe cuánto más va a crecer la planta. De modo que, por ejemplo, una hoja situada en el inicio de un tallo será tapada lo menos posible por las que crecen después, y recibirá la necesaria cantidad de luz solar. Y ese ángulo de rotación corresponde a una fracción decimal del número áureo: 0.618034".


Romanescu variedad de brocoli que presenta formas de fractal espectaculares.

Este precioso y emocionante corto de Cristóbal Vila, titulado Nature by numbers recoge alguna de las más conocidas relaciones entre la naturaleza y los números.


NATURE BY NUMBERS

miércoles, 17 de marzo de 2010

The cove

AND THE OSCARS GOES TOO...



El Oscar al Mejor Documental de este año ha recaído en THE COVE, aclamado y controvertido thriller medioambiental dirigido por el fotógrafo Loise Phsihoyos en el que un equipo formado por buceadores, activistas y expertos en efectos especiales se infiltra en secreto en una tranquila ensenada de la costa de Japón para mostrar una impactante historia.
The Cove es un documental que denuncia la matanza de más de 20.000 delfines al año en Japón. En Taiji es donde tiene lugar la mayor matanza. El documental narra, en forma de thriller, los esfuerzos de un grupo de activistas por desenmascarar lo que ocurre en la cala de Taiji.

THE COVE

jueves, 25 de febrero de 2010

Ciclogénesis explosiva

La "profunda borrasca" que este fin de semana afectará a buena parte de la Península y Baleares tendrá unas características de "ciclogénesis explosiva", ya que se esperan vientos fuertes en tierra y mar que alcanzarán los 120 y 130 kilómetros por hora en el norte de la Península, debido al frente que se está formando al oeste de Madeira y que se desarrollará con "mucha rapidez e intensidad".
"El cambio" vendrá determinado por el nuevo frente que llegará por el oeste, en la madrugada del sábado a Canarias y desde el medio día a la Península. Esta borrasca "se distingue" de otras porque tendrá una "evolución muy rápida y una intensificación muy fuerte" que dejará vientos "muy fuertes" en las islas occidentales y su centro se situará en Galicia para salir el domingo por el Cantábrico hacia Francia, donde también dejará vientos "muy fuertes". "Es una borrasca muy amplia y su radio de acción afectará a buena parte de la Península".
Este fenómeno ya se ha registrado en España en anteriores ocasiones.



Los expertos en meteorología aseguran que la borrasca se esta empezando a formar ahora y, debido a una serie de factores diversos que concurrirán a la vez, se convertirá en una 'ciclogénesis explosiva', es decir una borrasca con un ciclo de vida muy corto, de entre 24 y 36 horas, "pero muy intensa y con vientos muy fuertes". La borrasca, que ahora se está formando en Madeira, "rozará" las islas occidentales de Canarias, y se irá "reforzando" en su camino hacia la península, de tal forma que se prevé que aparecerá mañana por la noche en Canarias y durará hasta primeras horas del domingo 28 de febrero.


Como una tormenta tropical
Según los expertos, los efectos de este fenómeno pueden ser devastadores y similares a los de un ciclón tropical aunque no se trate de un ciclón propiamente dicho Además la borrasca irá acompañada por vientos de entre 120 y 130 kilómetros por hora en el norte -Galicia, Asturias, Cantabria, País Vasco y Pirineos-, entre 90 y 100 kilómetros por hora en la zona del llano de la mitad norte y el centro, y de entre 100 y 120 kilómetros por hora en Canarias.
Podrán llegar a activarse alertas de color naranja (riesgo importante) y, aunque "aún está por determinar" se podría llegar a alerta roja (riesgo extremo). "Más que de fuertes lluvias será de fuertes vientos", precisaba Rivera, al tiempo que alertaba de que en las zonas marítimas de Finisterre y oeste del Cantábrico el viento alcanzará fuerza 8 a 9, con intervalos de 10 y 11, y que el temporal tendrá un carácter "duro o muy duro" y olas de 4 a 6 metros.
La profunda borrasca del sábado elevará las temperaturas máximas entre tres y cuatro grados y, hasta entonces, se producirá una "subida gradual" de los termómetros.


domingo, 31 de enero de 2010

Energía sostenible:objetivo 2030

Articulo de investigación y ciencia
Las tecnologías eólica, hidráulica y solar pueden proveer la totalidad de la energía que el planeta necesita; se podría prescindir de los combustibles fósiles (…) En 2008, el ex vicepresidente Al Gore arrojó un guante: dotar a Estados Unidos, antes de diez años, de una electricidad cien por cien libre de carbono. Cuando nos propusimos evaluar la viabilidad de esa mudanza, aceptamos un reto de alcance aún mayor: determinar de qué modo el cien por cien de la energía mundial, para todos los usos, podría venir de recursos eólicos, hidráulicos y solares en 2030. Presentamos aquí nuestro plan.

La idea implica el despliegue masivo de opciones renovables, abreviadas VAS (viento, agua y sol): energía eólica, solar, geotérmica, mareas, geotérmica e hidroeléctrica. La nuclear, el carbón y otras contaminantes a corto o largo plazo quedan descartadas.
Las cifras son descomunales: para cubrir las necesidades energéticas de todo el planeta se necesitarían aproximadamente

• 1.700.000.000 sistemas fotovoltaicos de tejado
• 3.800.000 turbinas eólicas
• 720.000 convertidores de olas
• 490.000 turbinas mareales
• 49.000 centrales de energía solar concentrada
• 40.000 centrales fotovoltaicas
• 5.000 centrales geotérmicas
• 900 centrales hidroeléctricas

De esta ingente cantidad de sistemas generadores, tan solo el 70% de las centrales hidroeléctricas y un 2% de las geotérmicas están en servicio, del resto operan actualmente menos de un 1% de cada uno de ellos. El cálculo global es que hacia 2030 el mundo necesitará unos 17 teravatios anualmente, que podrían ser generados por estos sistemas, prescindiendo de todos los demás.

Si se llevara a cabo el plan, el 51 por ciento de la energía procedería del viento, y el 40 por ciento del sol (el 30 por ciento de la solar sería en tejados de edificios y naves industriales) y el 9 por ciento restante del mar.
Un cálculo interesante que llevan a cabo los autores es el espacio físico necesario para tamaña obra. Por ejemplo los 3,8 millones de turbinas eólicas necesitarían unos 50 kilómetros cuadrados nada más (algo así como la superficie de la isla de Manhattan). Y las plantas solares ocuparían en total el 0,33% de la superficie de nuestro planeta. (Véase también: Superficie de tierra necesaria para suministrar energía de origen solar a todo el mundo.) Si no he calculado mal, eso serían unos 500.000 km², algo así como la superficie de toda España, pero repartida en varios continentes. La parte proporcional de placas solares que se necesitarían para España podrían ocupar unos 1.500 km², algo así como la provincia de Guipúzcoa al completo, pero convenientemente repartida por todo el país.

Aunque un despliegue de tal magnitud industrial y de infraestructuras de transporte de energía suene casi imposible, los autores ponen como ejemplo otras obras de similar magnitud que requirieron de un esfuerzo similar: la producción de aviones en la segunda guerra Mundial o el sistema de autopistas interestatales de Estados Unidos, entre otros. En aquella ocasión los países hicieron ese gran esfuerzo por ganar la II Guerra Mundial y pervivir en las siguiente décadas… no estaría mal que lo hicieran ahora para salvar el planeta.

Los mayores problemas con los que se enfrentaría este plan son básicamente dos: la falta de voluntad política y la escasez de cierto materiales clave para la fabricación.

Respecto a lo primero, poco se puede decir excepto la gran decepción en que nos vemos sumidos cada día ante la ineficacia y falta de compromiso de los líderes políticos. Respecto a lo segundo, los materiales más problemáticos serían el neodimio para los engranajes de las turbinas, el teluro, el indio y la plata para las celdas fotovoltaicas y el litio y el platino para las baterías recargables. Muchos de estos materiales se encuentran principalmente en China (por ejemplo el neodimio) y Chile y Bolivia atesoran otros muy específicos, como el litio y el platino. Advierten que podría ser un riesgo tener una gran dependencia de unos pocos exportadores al igual que ahora se depende de unos pocos países exportadores de petróleo.

EL ULTIMATUM EVOLUTIVO

martes, 8 de diciembre de 2009

Energía undimotriz

La energía undimotriz es el aprovechamiento de la energía cinética y potencial del oleaje para producir electricidad, y su primer convertidor se patentó en Francia, en el año 1799. Sin embargo, afirmar que desde entonces el lento desarrollo de la tecnología se debe a sus enormes costes, equivale a tener una visión subjetiva del lento avance general al que ha estado sumida esta energía.

La base inicial para evaluar la energía undimotriz en un punto dado del mar, suelen ser los datos de las boyas de medición más cercanas a ese punto, en nuestro caso son, las de Puertos del Estado, no obstante, cuando se ha de ser más preciso, suele recurrirse a batimetrías de alta resolución espacial y al análisis técnico y económico del potencial undimotriz en dicho punto del mar.


Más del 70% de la superficie del planeta está cubierta por agua. El mar es el mayor colector solar del planeta y por ello una fuente de energía de gran importancia. La fuerza de las olas y de las mareas es un recurso natural inagotable, que puede proporcionar energía de forma limpia y respetuosa con el medio ambiente.

En el fondo...
El mar proporciona una forma natural de recoger y concentrar la energía por medio, principalmente, de las olas y las mareas. Para conseguirlo, se están desarrollando diferentes dispositivos capaces de convertir esta energía en electricidad y hacerla llegar hasta tierra.
El principio de los sistemas de energía de las olas consiste, básicamente, en exponer a las olas un dispositivo flotante, en una amplia gama de frecuencias y direcciones, que estaría sometido a movimientos tridimensionales.
Estos movimientos se transforman a través de un sistema hidráulico en un movimiento rotatorio y posteriormente se convierte en electricidad a través de un generador eléctrico.

Cómo funciona
La fuerza del viento barre la superficie del mar y crea una serie de ondulaciones rítmicas; utilizando el vaivén vertical de las olas se puede generar energía eléctrica
Para obtener esta energía se utiliza, entre otras, una tecnología especial conocida como dispositivos IPS. Estos dispositivos son boyas que transforman el movimiento vertical de las olas en un movimiento rotatorio que genera electricidad.
Los dispositivos IPS están compuestos de:


  • Flotador

  • Conexión con el sistema de generación

  • Mástil, que a su vez se compone de generador eléctrico y sistema hidráulico

  • Ancla flotante
Funcionamiento de los dispositivos IPS:
La electricidad producida en los generadores se transmite a través de una línea eléctrica submarina en la que se eleva la tensión de la corriente.
La electricidad se envía desde la subestación a la red eléctrica.
Otra de las tecnologías más extendidas para generar electricidad a partir del movimiento de las olas es la conocida como sistema pelamis que recibe este nombre por su similitud con una serpiente marina tropical.


Funcionamiento de los pelamis:
El sistema Pelamis está compuesto por una serie de secciones cilíndricas, unidas entre sí por unas bisagras móviles, y que se encuentran parcialmente sumergidas.
La oscilación de las olas provoca el movimiento en zigzag de los diferentes cilindros. A través de un sistema de pistones y motores hidráulicos, este desplazamiento de la “serpiente” se transmite a un generador eléctrico que lo convierte en electricidad de baja tensión.
El cable transporta la electricidad hasta el lecho submarino donde, en una subestación transformadora submarina, se eleva la tensión de la corriente que se distribuye a través de la red eléctrica estándar y con un solo clic llega a tu hogar.


Verde como el mar
Si bien se trata de una tecnología aún poco desarrollada, la energía marina es una energía limpia y respetuosa con el medio ambiente. Apenas tiene impacto ambiental y no produce ningún tipo de residuo contaminante.
Las perspectivas que ofrece esta energía renovable son muy halagüeñas: los expertos estiman que la cantidad de energía obtenida por 30 de estos sistemas, sería capaz de abastecer a unos 20.000 hogares con un consumo medio europeo.

LA ENERGÍA DE LAS OLAS





Cada ola puede generar en Galicia tanta energía como 4 parques eólicos grandes

La desalación de un 0,5% del agua salada, usando energía undimotriz, podría cubrir el déficit de agua dulce del planeta, sin emisiones de CO2

Los continentes del planeta están rodeados de una fuente de energía renovable muy potente, limpia y constante: la energía de las olas del mar.

domingo, 1 de noviembre de 2009

El poder del viento

Hoy en Blogecoísta estamos de estreno, queremos presentaros nuestro nuevo apartado de cápsulas medioambientales de producción propia, una serie de documentales cuya duración no superara los 3 minutos 33 segundos y que esperamos que sea de vuestro agrado.

EL PODER DEL VIENTO





La energía eólica: Cómo se obtiene electricidad de una de las energías renovables más limpias.

Los aerogeneradores o turbinas eólicas modernas guardan ciertamente escasa semejanza con los antiguos y pintorescos molinos de viento para moler el grano y bombear agua. Los más utilizados parecen hélices de avión fijadas a unos postes que se elevan a decenas de metros en el aire. Todos los modelos están diseñados para cumplir su trabajo con la mayor eficacia posible: transformar el viento en electricidad.

El viento constituye una atractiva fuente de energía renovable porque es limpio e inagotable, y porque reduce la dependencia de los combustibles fósiles importados. La energía eólica produce en la actualidad más de 10,000 mega-vatios (MW) de electricidad en Estados Unidos (producción similar a la española), lo suficiente para abastecer a unos 2,5 millones de hogares medios estadounidenses. Los expertos predicen que dentro de algún tiempo la energía eólica podrá cubrir un 20% de la necesidad energética de ese país.

Las turbinas eólicas convierten la energía eólica primero en energía mecánica y luego en energía eléctrica. Una turbina eólica consta de ciertas pares básica: el rotor, compuesto por las palas y el eje; un receptáculo cerrado llamado góndola que contiene las partes de la turbina que generan la electricidad, y el equipamiento electrónico que supervisa el estado de la turbina y controla interruptores, válvulas y motores.

El elemento más destacado es el rotor. Las palas giran debido a las mismas leyes físicas que permiten volar a los aviones: cuando el aire fluye por las palas, se forma una bolsa de aire de baja presión justo detrás de las mismas, creando una fuerza semejante a la del vacío que tira de la pala hacia ella. Esta fuerza se denomina propulsión. Al mismo tiempo, el viento ejerce una fuerza de empuje directamente sobre la parte delantera de la pala, lo que crea una fuerza más débil llamada resistencia aerodinámica. La combinación de las fuerzas de propulsión y de resistencia hace que las palas giren como una hélice.

En los aerogeneradores las palas ruedan a una velocidad aproximada de unas 30 a 60 revoluciones por minuto (rpm). Esta velocidad es demasiado lenta para que la mayoría de generadores eléctricos puedan convertir esa rotación en electricidad, de modo que en la caja de cambios o multiplicadora hay toda una serie de mecanismos que aumentan la velocidad hasta situarla entre 700 y 1,500 revoluciones por minuto.

La caja de cambios es una de las partes más pesadas de la turbina, por lo que hay actualmente una importante actividad investigadora dedicada a la creación de generadores de <> capaces de funcionar a bajas velocidades.

En el interior del generador, la rotación del eje hace girar un rotor bobinado de un cable conductor, lo que genera corriente eléctrica debido a la propiedad de inducción electromagnética.
La electricidad producida puede tener dos destinos distintos: conducirse a la red de distribución eléctrica o almacenarse en baterías.

Las turbinas pueden funcionar o bien de cara al lugar de donde viene el viento (a barlovento), o bien al contrario (a sotavento). Las turbinas a barlovento precisan de sensores y motores que detecten la dirección del viento y muevan el rotor según sea la misma. En las turbinas situadas a sotavento, es el propio viento el que orienta el rotor en la posición óptima.

El tamaño de las turbinas es variable, y los rotores de los que están provistas pueden medir entre 50 y 90 metros de diámetro. Las turbinas ubicadas en el mar pueden ser aún mayores, mientras que las destinadas a almacenar la energía en baterías suelen tener un diámetro de rotor inferior a 10 metros.

Para poder producir electricidad, la velocidad del viento tiene que ser generalmente de 15 kilómetros por hora para pequeñas aplicaciones y de alrededor de 21 kilómetros por hora para plantas de energía eólica de conexión a la red. La mayoría de las turbinas están provistas de un controlador electrónico que mantiene la turbina en funcionamiento cuando la velocidad del viento está comprendida generalmente entre los 13 y 90 kilómetros por hora. Velocidades superiores podrían dañar la turbina.

Por regla general, las turbinas están ubicadas en lo alto de torres de más de 30 metros de altura, donde los vientos soplan con mayor fuerza y con menos turbulencias. Según la situación, puede haber vientos intermitentes, o que dejen de soplar durante determinados momentos del día, por ejemplo después del anochecer. Esta alternancia puede no coincidir de forma favorable con las horas de máxima demanda de electricidad, por lo que los investigadores prueban diferentes formas de almacenamiento de la energía eólica. Para ello pueden utilizarse baterías, pero son caras para un almacenaje a gran escala. Otra alternativa es usar la electricidad para almacenar aire comprimido en el interior de contenedores subterráneos y liberar el aire después para hacer funcionar las turbinas y volver a generar electricidad cuando se precise.

En algunos países, los vientos más fuertes suelen darse en zona poco habitadas, como en puertos de montaña, donde la producción de electricidad no es tan provechosa por la pérdida que se producirá durante el largo transporte a través de los cables de alta tensión. Esto no pasa en España, pues los parques eólicos se han construido cercanos a la red de distribución.

Un lugar en el que suelen coincidir grandes concentraciones de población con fuertes vientos es a lo largo de la costa, como ocurre en Alemania y Dinamarca. Dentro del mar, frente a la línea costera, los parques eólicos generan grandes cantidades de electricidad muy cerca de donde será utilizada.

Aunque las turbinas eólicas no tienen el encanto de los antiguos molinos de viento, cabe apreciar que la energía que generan es limpia y renovable. A pesar de todo, tienen sus detractores.